- XXIV -

By Gutierre de Cetina

Al rebaño mayor de sus cuidados

que a la orilla del Po paciendo se iba,

dijo Vandalio con la mente esquiva,

los ojos de sus lágrimas bañados:

«Paced, mis ovejuelas, pues los hados,

la envidia ajena y la aspereza altiva

de la ribera de Pisuerga os priva

y de sus verdes y floridos prados.

Si en las hierbas halláis amargo el gusto,

si el agua es menos clara que solía,

si os muestra el cielo invierno a primavera,

no es fuera de razón, antes muy justo,

pues tan lejos estáis del alma mía,

que sea todo al revés lo que antes era.»