- XXIV -

By Fernando de Herrera

Nunca mi mal terrible sentiría,

ni descansar querría de mi pena,

si cuidase tal vez que mi serena

luz alegre y suave me sería;

mas no sufre la indina suerte mía

esta gloria, y de sí la aparta ajena,

y a rendir la esperanza me condena,

porque osé y di lugar a esta osadía.

Haga el cielo que pierda en menor daño

la memoria de aquel atrevimiento

que tuve en ver mi afán no aborrecido,

cuando agradó a mi bien que en dulce engaño

sufriese ufano y ledo el mal que siento:

mas ¿qué vale a quien muere en tibio olvido?