- XXIX- A Su Majestad que mató un toro que había vencido a las demás fieras
Duplicose ya el Tauro, que tu mano,
ilustrando las vidas que desata,
califica con Astros cuanto mata
a imitación del ínclito Tebano.
Como con él, en luz el cielo ufano
queda con tu blasón, pues lo retrata
en su zafiro con radiante plata,
corona digna de Monarca Hispano.
Con lo divino sus aciertos mides,
siendo en honor de todo tu alabanza,
pues aún la herida de tu mano es gloria.
Si la luz, premio del valor de Alcides,
una fiera postrada de ti alcanza,
qué, quién, no envidiará ser tu victoria