- XXIX - Soneto de Fileno
En un hermoso llano estando un día
sus blancas ovejuelas repastando,
Tibea y Nise juntas altercando
del cuidado de amor y su porfía,
Tibea suspirando le decía
con lágrimas la voz acompañando:
«Así nunca cual yo ¡ay triste! amando
te veas; me responde, amiga mía».
«¿Cuál mal, qué pena o qué dolor se iguala
a la pasión de un corazón amante
cuya sencilla fe no es conocida?»
Nise le respondió: «bella zagala
¿sabes cuál hay mayor?, de un inconstante
ánimo ser por otro aborrecida».