- XXIX -

By Juan de Arguijo

Mientras, llevado de un delfín piadoso,

pasa Arión el mar, suspende el viento

y las aguas enfrena el blando acento

de la cítara y canto artificioso.

Las Nereidas, dejando el espumoso

albergue, al dulce son de su instrumento

tejen en concertado movimiento

festivo coro en el teatro undoso.

Tetis, Nereo y Doris con espanto

oyeron su armonía; ni faltaste,

grande Neptuno, y tú, Glauco, saliste.

¡Oh inmensa fuerza del suave canto!

Si la fiera codicia no amansaste,

aguas, vientos, delfín, dioses, venciste.