- XXIX -

By Fernando de Herrera

El duro hierro agudo que la mano,

rica de mis despojos por vos siente,

y la sangre esparció que amor ardiente

guardó cual néctar puro y soberano;

guiolo amor, y abrió manso y humano

lugar al dolor vuestro tiernamente;

que el mal que siento grave y vehemente,

blando siente el cruel pecho tirano.

La herida terrible que en mis ojos

de los vuestros entró, y causó mi pena,

venganza toma ahora en vuestro yerro.

No es culpa vuestra, es gloria a mis despojos;

y así, que os hiera el dulce amor ordena,

como a mí vuestros ojos, vuestro hierro.