- XXV - Al gran capitán Viriato Portugués
Del pellico pasaste a Militares
adornos, enlazando la celada,
y en Portugal se vio tu diestra armada
llenando de trofeos los Altares.
Temiendo tu valor entrambos mares
al mirar tu denuedo en la estacada,
y los filos ardientes de tu espada
calentaste con venas Consulares.
Venciste una traición, mas no el Romano,
que compró la victoria con tu muerte
ejecutada de alevosa mano.
De tu caída fabricó su suerte,
dueño quedó de la campaña, y llano,
pero con medio infame si se advierte.