- XXV -

By Gabriel Bocángel y Unzueta

Hoy, Fabio, te casaste con Lisena,

que ayer te dio de amor dulces venenos;

en vasos viles de ponzoña llenos

mal la abeja de amor su miel ordena.

No te aseguro yo la mar serena,

ni que con tal bajel midas sus senos:

a quien de caña aun dio flaquezas, menos

la debiste fiar riesgos de entena.

Pediste (y lo consigues) que Himeneo

te purifique el lecho, y decorosa

a tu lado inculpable Lisi asista.

Mas con la misma condición que a Orfeo

la esposa se volvió, te dan la esposa,

Fabio: no has de volver atrás la vista.