- XXV -

By Hernando de Acuña

La grave enfermedad que en Silvia vía

lloraba triste su pastor Silvano,

cuando, mirando en la siniestra mano,

le vio un agudo hierro que tenía,

así diciendo: «De la furia mía

guárdese todo corazón humano».

¿Y qué hará con alegre gesto y sano

la que doliente y tal esto hacía?

Mostró que, pues peligro descubierto

tan claro desengaña al que le viere,

huyan todos la muerte conocida,

porque el daño mayor está encubierto,

que el triste que a quererla se atreviere

harto más aventura que la vida.