- XXV -

By Juan de Arguijo

Sobre el sepulcro del ilustre griego,

que honró con sus cenizas el Sigeo

mejor que a Caria el rico Mausoleo;

Alejandro paró, y exclamó luego:

«¡Oh gloria de la Grecia!, claro fuego,

cuya llama las nieblas del Leteo

no bastan a encubrir, ni su trofeo

robar podrá jamás olvido ciego

A ti, dichoso joven, guardó el cielo,

porque eterno tu nombre al mundo fuera,

del grande Homero la divina historia.

Que si de aquella pluma el alto vuelo

faltara, un mismo túmulo cubriera

tu mortal suerte, y tu inmortal memoria