- XXV -

By Juan de Timoneda

Lucientes ojos donde está encerrado

el mal, o el bien que de continuo espero,

cada cual es para el mundo un lucero,

o por mejor decir, sol extremado.

Gran dicha mía ha sido haber mirado

dos soles sin cegar, o buen agüero,

pues hijo soy de amor , seré heredero

de todo y cualesquiera buen estado.

Conoce el natural hijo, o bastardo

el águila con ver que sin reparo

buen rato mira al sol sin ser vencido.

Y así verá el amor que pues yo tardo

de ver tanto dos soles que está claro

que tengo yo de ser favorecido.