- XXV -

By Bartolomé Leonardo de Argensola

Si amada quieres ser, Licoris, ama;

que quien desobligando lo pretende,

o las leyes de amor jamás comprende,

o la naturaleza misma infama.

Afectuoso el olmo a la vid llama,

con ansias de que el néctar le encomiende,

y ella lo abraza y sus racimos tiende

en la favorecida ajena rama.

¿Querrás tú que a los senos naturales

se retiren avaros los favores,

que (imitando a su autor) son liberales?

No en sí detengan su virtud las flores,

no a tu benignidad los manantiales,

ni su influjo las luces superiores.