- XXV -

By Diego Hurtado de Mendoza y Pacheco

A la ribera de la mar sentada,

sobre el sepulcro de Ayax Telamón,

la Fortaleza estaba despechada,

moviendo contra Grecia indignación.

Los cabellos de hierro y la acerada

veste rompía al llanto y turbación;

la gente se alteró, y aunque espantada,

quiso de ella entender su alteración.

Respondió, vuelto el rostro a los troyanos:

«Aun por haceros Grecia mayor mengua,

contra Ayax por Ulises sentenció,

desposeyendo aquellas fuertes manos,

y entregando a la vil y flaca lengua

las armas con que Aquiles os venció».