- XXV -

By Fernando de Herrera

Acabe ya el lamento grande mío,

con quien inundo, Betis, tu corriente;

que mi dolor acerbo no consiente

perpetuo estado a tanto desvarío.

Este fuego en quien ardo gaste el frío,

rompa este yugo estrecho ya mi frente,

y amor en sus rendidos no me cuente;

que del a luengo paso me desvío.

No me tendrá en confuso error su olvido,

su desdén, su rigor y su tormento,

que tanto se cansaron en mi pena.

Mas yo ¿qué digo, ausente y ofendido,

si el impío ofrece siempre al pensamiento

de mi astro fatal la luz serena?