- XXVI - A la destrucción y ruina de Jerusalén
Mejor que Roma el nombre mereciste,
de Diosa de las tierras, y las gentes;
pues tus torres doradas, y eminentes
coronadas del Sol y rayos viste.
El Gran Templo en tu ámbito tuviste,
que pasmo fue de Ocasos, y de Orientes,
obra ilustre de Artífices valientes,
y ya ruina fatal del tiempo ¡ay triste!
El oro en tus altivos capiteles,
menos fue que el pincel, la arquitectura
cansó del gran Vitruvio los niveles.
Todo fue asombro, todo fue hermosura,
y ya son sombra, Plintos, y linteles
desfigurada toda tu estructura.