- XXVI - A la planta de Celia en Guadalete

By Luis Carrillo y Sotomayor

De tributos y mares olvidado

(que es natural en Guadalete olvido),

cuanto un tiempo corriente, detenido,

miró a Celia, de juncia coronado.

Y celoso de ver había estampado

la playa el pie pequeño, el atrevido

hurtósela, y confiesa haber corrido,

después del dulce robo, más salado.

Soberbio en su cristal y pensamientos,

olvidando sus márgenes, triunfante

estaba de la arena que bebía.

«Vámonos -dijo Celia-; de mi amante

nuevo conozco, ¡oh Fabio!, los intentos;

¡no te lleve, ¡ay Dios!, por prenda mía!».