- XXVI - Exagera la lástima que el mundo tenía de sus amorosos cuidados, y la ju...

By Agustín de Salazar y Torres

Apagadas del sol las luces bellas

del crespo mar en el undoso hielo,

Argos del mundo, desvelado el cielo,

abrió por ojos multitud de estrellas.

Del ronco mar se oyeron las querellas,

que vuelve el eco en repetido anhelo,

y el Céfiro, con próvido desvelo,

despertaba las flores con su huellas.

Aun en el caos de la noche oscura

no sosegaron plantas ni animales

de las fatigas del prolijo día.

Cintia, mira el poder de tu hermosura

que, condolidos todos de mis males,

todos velaban, pero yo dormía.