- XXVI -

By Francisco de la Torre

Vos a quien la fortuna dulce expira,

Títiro mío, la gloriosa llama

cantando, vuestro Tajo y mi Jarama

paráis al son de vuestra hermosa Lira.

Yo, aquí donde conmigo vivo en ira,

ausente de la nieve que me inflama,

cuelgo mi caramillo de una rama

de salce y oro, lloro y él suspira.

¡Cuánto es mejor que el mío vuestro estado,

pues que gozáis presente del sentido

que robó por los ojos la alma firme!

Yo, para lamentar y arder nacido,

la vida esquivo y aborrezco el hado

¡O, sólo vos no os esquivéis de oírme!