- XXVI -

By Juan de Tassis y Peralta

Vuelvo, y no como esclavo fugitivo

que teme de su dueño el rostro airado,

mas como buen vasallo despechado

que tiene fe segura en pecho altivo.

Y aunque descubro el sentimiento, vivo

de un dolor no creído o no aliviado;

confieso que a mis daños obligado,

en sujeción gloriosa estoy cautivo.

Mas no consiente Amor que mi tormento

tenga fin, ni principio, ni esperanza,

que aún del mal que padezco está envidioso.

Tal es la causa y tal el pensamiento,

que puestos gloria y pena en su balanza

está el peso del bien y el mal dudoso.