- XXVI -

By Juan de Timoneda

Gran parte de prudencia es acordarse

que a un placer pesar le sigue luego,

y que en hechos de amor jugáis a juego

donde el perder más veces suele hallarse.

Jamás dejó un gran bien mucho gozarse

ni sentí sin trabajo que es sosiego,

reglas comunes son, yo no las niego,

mas gran pena da el mal si ha de gustarse.

¡O, cómo fui en un tiempo venturoso

y anduve en el placer a rienda suelta,

y sin temer pesar iba gozoso!

¡Cuán presto ha dado el bien en mal la vuelta,

cuán presto me ha mostrado que es dañoso

no temer el placer una revuelta!