- XXVII - A una dama bizca

By Lupercio Leonardo de Argensola

Vista la redondez del hemisferio

y que un gobierno sólo no bastara,

dividieron el cetro y la tiara,

y en dos partes partieron el imperio.

Este partir, que no fue sin misterio,

hermosísima bizca, nos declara

la perfección que vemos en tu cara,

ocupada en diverso ministerio;

porque así como el mundo fue decente,

para tener los súbditos delante,

repartir las potencias y la gente,

así, señora, es bien que en un instante

con el un ojo mires al poniente

y con el otro mires al levante.