- XXVII -

By Gabriel Bocángel y Unzueta

Gerardo, quien su engaño repetido

gime, aunque gima presto en mil horrores,

merece el sol de eternos resplandores,

a favor de la noche de su olvido.

Mas, quien no rompe fueros al sentido

en vano pide al cielo sus favores;

que el fuerte auxilio de vencer errores

suele tardar, cuando ha de ser perdido.

¡Qué importa que yo diga que navego

al puerto que conduce el desengaño,

si el alma oculta ídolos ahora!

Mas, ¡ay señor!, que si el error es ciego,

supo perder la vista, que fue daño,

porque abre más los ojos cuando llora.