- XXVII -

By Francisco de Borja y Aragón

Si tanta emulación, Fabio, te obliga

a vivir cuidadoso, y recatado,

tu vida es tu defensa, y tu cuidado

sólo el temor de culpa le fatiga.

Que importa, pues, que la ignorancia diga

del ciego vulgo, de malicia armado;

pues ni su aplauso ilustrará su estado,

ni hará la ofensa, que su engaño siga.

Y como al cuerpo diligentes siguen

siempre mayores sombras, o menores,

sin que a mudar su ser al cuerpo obliguen.

Así ni aplauso vil de aduladores,

ni plebeyas calumnias, que fatiguen,

hacen menores hombres ni mayores.