-XXVIII-

By Garcilaso de la Vega

Boscán, vengado estáis, con mengua mía,

de mi rigor pasado y mi aspereza,

con que reprehenderos la terneza

de vuestro blando corazón solía.

Agora me castigo cada día

de tal selvatiquez y tal torpeza;

mas es a tiempo que de mi bajeza

correrme y castigarme bien podría.

Sabed que en mi perfecta edad y armado

con mis ojos abiertos me he rendido

al niño que sabéis, ciego y desnudo.

De tan hermoso fuego consumido

nunca fue corazón. Si preguntado

soy lo demás, en lo demás soy mudo.