- XXVIII -

By Juan de Arguijo

Ofrece el juego la engañada diestra

ante el rey enemigo el esforzado

Scévola, y de aquel yerro no culpado

con denuedo espantoso el pesar muestra.

Del fuerte corazón la insigne muestra

el ofendido rey miró turbado,

y aquella mano respetó admirado,

que supo errando a tantas ser maestra.

«No castiguéis, le dijo, valeroso

mancebo, el fuerte brazo, cuyo engaño

me dio la vida, y a dártela me mueve.

Hoy Roma, con tu intento generoso,

verá que, libre de tan cierto daño,

más a tu yerro que a tus fuerzas debe.»