- XXVIII -

By Lupercio Leonardo de Argensola

Temeraria esperanza, ¿por qué engañas

mi alma con tu loco devaneo?

Temió dentro en mi pecho mi deseo,

¿y no temes tú empresas tan extrañas?

Estásle relatando tus hazañas,

sin olvidar un mínimo trofeo,

¿y quieres sepultar en el Leteo

las cosas infinitas con que dañas?

Detente, pensamiento temerario,

porque aunque puede ser lo que imaginas,

también (y es lo más cierto) lo contrario.

Mira que las mudanzas repentinas

en el cielo y la tierra de ordinario

pararon en miserias y ruinas.