- XXVIII -

By Fernando de Herrera

Largos, sutiles lazos esparcidos

por el rosado cuello y blanca frente;

dorada diadema, ardor luciente,

llenos de mis despojos ofrecidos;

tiernos y bellos ojos encendidos,

rayos de amor, por quien mi pecho siente

la herida inmortal que llevo ausente

abrasada mi fuerza y mis sentidos;

dichoso yo, que merecí cadena

de vuestras ricas hebras, y la llama

que de voz procedió en estos mis ojos.

¡Oh, si pudiera acrecentar la pena

y avivar más el fuego que me inflama,

para daros debidos los despojos!