- XXX - A una dama que se ofendía de que la mirasen con atención
Culpo en los ojos la elocuencia muda,
de Lifardo infeliz, Filis hermosa,
si hipócrita fe duda, o religiosa,
si cruel, y soberbia no se duda.
Que turba tu pureza o que la muda
(dijo Lifardo) de mi fe amorosa
el culto, que con arte misteriosa
de accidentes humanos se desnuda.
Si es delirio adorar en tu belleza,
la luz que trasladada fe deriva
del Autor de las almas inmortales.
Acusa de los Templos la grandeza,
la Religión de los Altares priva,
condena los retratos celestiales.