- XXXI - A la limosna, y su efecto, y su poder con Dios, sobre estas palabras de...

By Francisco Gómez de Quevedo y Villegas

¿Ves que se precia Dios de juez severo,

que no admite personas ni semblantes,

que iguala los tiranos fulminantes

con la pobreza vil del jornalero?

¿Ves que desprecia el oro y el dinero,

y el centellear metido en los diamantes?

Pues como tiene hijos mendicantes

se deja cosechar del limosnero.

Si al juez que la soberbia del Oriente

desprecia, los rigores lisonjeas,

con migajas que admite en el doliente,

da al pobre un jarro de agua, si deseas

que Dios te sea deudor, no juez ardiente,

pues por tan poco precio le granjeas.