- XXXI - Soneto del dicho
Tiernas, frescas, suaves, dulces flores
cogidas de la más hermosa rama
que jamás vido el sol, porque se inflama
todo el campo aspirando sus olores.
Venid mostrando ya vuestros primores
al triste corazón que os ama y llama,
pues por vos el más alto albor desama
no al menos sino al más de los mejores.
Venid flores al tiempo acostumbrado,
para mí no se vuelva primavera
el otoño sin flor, marchito, helado.
Mas, flores, si venís, sea de manera
que en flores no se vaya el fruto amado,
pues sólo gozar de él esta alma espera.