- XXXI - Soneto del dicho

By Juan de Almeida

Tiernas, frescas, suaves, dulces flores

cogidas de la más hermosa rama

que jamás vido el sol, porque se inflama

todo el campo aspirando sus olores.

Venid mostrando ya vuestros primores

al triste corazón que os ama y llama,

pues por vos el más alto albor desama

no al menos sino al más de los mejores.

Venid flores al tiempo acostumbrado,

para mí no se vuelva primavera

el otoño sin flor, marchito, helado.

Mas, flores, si venís, sea de manera

que en flores no se vaya el fruto amado,

pues sólo gozar de él esta alma espera.