- XXXI -

By Juan de Arguijo

Pudo quitarte el nuevo atrevimiento,

bello hijo del sol, la dulce vida;

la memoria no pudo, que extendida

dejó la fama de tan alto intento.

Glorioso, aunque infelice pensamiento,

disculpó la carrera mal regida;

y del paterno carro la caída

subió tu nombre a más ilustre asiento.

En tal demanda, al mundo aseguraste

que de Apolo eras hijo, pues pudiste

del alcanzar la empresa a que aspiraste.

Término ponga a su lamento triste,

Climene, si la gloria que ganaste

excede al bien que por osar perdiste.