- XXXI -

By Diego Hurtado de Mendoza y Pacheco

Hame traído amor a tal partido

que no puedo ni quiero conocerme;

cuantas armas tenía le he rendido,

pues le di la razón para vencerme.

Hombre nací y por hombre era tenido;

pudieran seso y arte socorrerme,

el tiempo, la experiencia y el sentido;

mas todo lo dejé, y quise perderme.

Gran mal, Señora, es que el hombre entiende

cuánto aparta de sí, y no se arrepiente,

y que sabe cuan poco bien espera;

que vive y morirá de esta manera,

fuera de humana forma o accidente,

sino de querer bien; que no se aprende.