- XXXII - Efectos de la hermosura y el trato de una dama que ocasionó este delir...
Lesbia, tu trato infiel, y tu hermosura
están en un sujeto tan unidos,
que los dos han de ser aborrecidos,
o quererlos a ciegas mi locura.
En vano el alma señalar procura
por término a tu imperio los sentidos,
que al tiempo de entregarlos divididos,
nada de las potencias asegura.
Asido a tu beldad todo lo lleva
a mi despecho la violencia fuerte,
que oculta los engaños del encanto.
Bien, que con una diferencia nueva,
formada de mirarte, y entenderte,
ámote más, y no te quiero tanto.