-XXXII- Mario en Cartago

By Fernando de Herrera

Del peligro del mar, del hierro abierto

que vibró el fiero Cimbro, y espantado,

huyó la airada voz, salió cansado

de la infelice Birsa Mario al puerto.

Viendo el estéril campo y el desierto

sitio de aquel lugar infortunado,

lloró con él su mal, y lastimado,

rompió así en triste son el aire incierto:

«En tus ruinas míseras contemplo

¡oh destruido muro! cuánto el cielo

trueca, y de nuestra suerte el grande estrago.

«¿Cuál más terrible caso, cual ejemplo

mayor habrá, si puede ser consuelo

a Mario en su dolor el de Cartago?»