- XXXII -

By Francisco de Borja y Aragón

¿Por qué, Señor, prosperas el camino

de tus rebeldes hijos, y ofensores?

¿Por qué a sus brazos siempre vencedores,

tu diestra sin castigo no previno?

Este modo de obrar tan peregrino,

ha sido entre tus claros resplandores,

lo que el discurso humano en los errores

opuso siempre al crédito divino.

¿Por qué en desigualdad tan justa, esconde

tu mano, que dispensa nuestro bienes,

el peso fiel en tan contrarias partes?

Mas ya tu providencia me responde;

que bien se ve la estima en que los tienes,

si en tan injustos dueños los repartes.