- XXXII -

By Lupercio Leonardo de Argensola

A muerte inevitable amor me lleva,

por más que justifico mi deseo

y hace la empresa fácil; que bien veo

que es sólo por hacerle que se atreva.

Porque, ¿quién me asegura que no mueva

(si este fácil y justo bien poseo)

otro injusto difícil devaneo

y, al fin, de su poder la última prueba?

¿Sólo en mí torcerá de su costumbre?

O no pudiendo agora defenderme,

¿podré cuando de mí triunfe el tirano?

Ya temo su terrible servidumbre,

si algún desdén no viene a socorrerme;

fácil remedio si se da temprano.