- XXXII -

By Diego Hurtado de Mendoza y Pacheco

Gracias te pide, Amor; no las merece

quien te las pide; ni tanto bien espera,

sea limosna o sea piedad siquiera,

y sea a la ocasión que ahora se ofrece.

Cualquiera beneficio mengua o crece

con el lugar, el tiempo y la manera;

pero la diferencia verdadera

es dar y socorrer a quien padece.

Lo que una vez la fuerza o la destreza

no pueden acabar, aquello mismo

acaba una palabra descuidada.

Señora, considera tu grandeza

y el tiempo: que ahora puedes con nonada

levantarme del hondo del abismo.