- XXXII -

By Fernando de Herrera

En esta soledad, que el sol ardiente

no ofende con sus rayos, estoy puesto,

a todo el mal de ingrato Amor dispuesto,

triste y sin mi Luz bella, y siempre ausente.

Tal vez me finjo y creo estar presente

en el dichoso, alegre y fresco puesto,

y en la gloria me pierdo que el molesto

dolor del alma aparta este accidente.

Nunca silencio y soledad oscura

pueden dar a quien ama tal contento

si no se cambiase la alegría.

Pero en memoria el bien de Amor me dura,

que aun en este ocioso apartamiento

no se afirma en segura fantasía.