- XXXIII - A la espada que ha de ganar a Jerusalén presuponiendo que la de Su Ma...
Sacro metal que en fragua celestiales
iras te dan de rayo los cercanos
espíritus a Dios, de cuyas manos
has de mostrar en el herir señales.
Temas, sientan los Monstruos infernales
tu virtud, tus efectos soberanos
no hallando sus Plutones y Vulcanos
contra tu fuerza escudos en metales.
Baja a la tierra, ven, que ya te espera
Rey Español a quien el cielo ha dado
por destino fatal tan alta gloria.
Mas ya llegaste, ya, pues reverbera
en la que ciñe el celestial cuidado,
así como en su celo la victoria.