- XXXIII -

By Francisco de Aldana

¡Oh, del inmenso ser concebidora,

después de quien sois vos la más subida,

antes del tiempo amada y conocida

de la mente inmortal que os enamora!

¡Oh, dichosa la edad, bendita el hora

-flor de belleza en Jericó nacida-

que en vos, por nuestro bien, quedó escondida

la encarnada verdad que el alma adora!

Reina eres de los coros celestiales,

risa del serafín, gozo del mundo,

sol de la inmensa luz del Paraíso,

honra, puerto y salud de los mortales,

terror, castigo y pena del profundo,

criada en Dios, de quien nacer El quiso.