- XXXIII -

By Francisco de Borja y Aragón

Donde quiera que voy llevo conmigo

este desvío, que jamás me deja;

y contra lo que el tiempo me aconseja,

llevo en el alma cómplice, y testigo.

Mas no puedo llamarle mi enemigo;

porque este bien, que con razón me aleja,

es procurado, del deseo queja,

y es conseguido, queja del castigo.

No hay suerte, ni contraria, ni oportuna,

por que el brazo de Dios, constante y fuerte,

no le dejó el suceso ver ninguna.

Con esto se camina hasta la muerte,

y entre esta presunción de hado, y fortuna,

sólo en morir hay buena o mala suerte.