- XXXIV - Invocación
En la parte más tierna de mi pecho
pintaste Amor, la forma más hermosa,
que el mudo vio con sangre lastimosa,
compungente pincel de metal hecho;
Oh pintor peregrino, satisfecho
de obra a ti igual, a mí maravillosa,
muestra como mi pluma temerosa
de un gran traslado; en mi papel estrecho:
Y ya que no descubre en esta sombra
una señal de luz de aquella brasa,
que los nublados de mi llanto escombra.
Y sí la pluma en discurrir escasa
de mi confusa ceguedad se asombra,
préstele luz el fuego que me abrasa.