- XXXIV -

By Hernando de Acuña

Así, cual de mi mal he mejorado,

se me hubiera doblado el accidente,

yo tengo por muy cierto que al presente

me hallara, mi señor, muy aliviado;

que, si de sus congojas y cuidado

se alivia todo espíritu doliente,

aliviárase un cuerpo mayormente

al son de un dulce estilo delicado.

Yo conozco, señor, doliente o sano,

deberos tanto, que no sé en que suerte

os me pueda mostrar agradecido:

sólo tendréis de mí, como en la mano,

que a nadie es vuestro mal tan grave y fuerte,

ni vuestro bien de nadie es tan querido.