- XXXIV -

By Juan de Arguijo

A ti, de alegres vides coronado,

Baco, gran padre domador de Oriente,

he de cantar; a ti, que blandamente

templas la fuerza del mayor cuidado;

ora castigues a Licurgo airado,

o a Penteo en tus aras insolente;

ora te mire la festiva gente

en sus convites dulce y regalado.

O ya de tu Ariadna al alto asiento

subas ufano la inmortal corona;

ven fácil, ven humano al canto mío:

Que si no desmerece el sacro aliento,

mi voz penetrará la opuesta zona,

y al Tibre envidiará, el Hispalio río.