- XXXIV -

By Bernardino de Rebolledo y Villamizar

El exceso de nuestras ambiciones

que a sojuzgarlo todo se abalanza,

cuando le desengaña la tardanza

a dominar se vuelve las pasiones.

Y despreciando vanas pretensiones

a límite reduce la esperanza,

mortifica la ciega confianza,

y a la Virtud dirige las acciones.

Pues debe con el arte socorrerse

siendo dificultoso de extinguirle,

cultívele solícito cuidado.

Quien no pudo vencer, pueda vencerse,

quien no pudo adquirir, sepa medirle,

y quien no fue dichoso, sea templado.