- XXXIV -

By Diego Hurtado de Mendoza y Pacheco

Aquestos vientos ásperos y helados,

de espesas nubes y tinieblas llenos,

de ardientes rayos y terribles truenos

con súbitos relámpagos rasgados,

aunque en mi daño siempre conjurados,

ya fueron tiempos claros y serenos,

de mi dudoso bien terceros buenos,

y en esperar mi gloria prosperados.

¡Cuán presto pasa un temple del verano,

y cuán despacio destemplados tiempos,

y cuánto cuesta un bien no conocido!

¡Ay buena suerte y venturosa! en vano

triste la larga en breves pasatiempos

del tiempo bien llorado y mal perdido.