- XXXIX - A una dama que le echó un puñado de tierra

By Lope de Vega

Como a muerto me echáis tierra en la cara;

yo lo debo de estar, y no lo siento,

que aun muerto en vuestro esquivo pensamiento

menos sentido que éste le bastara.

Vivo os juré que muerto os confesara

la misma fe; cumplí mi juramento,

pues ya después del triste enterramiento

ni cesa la afición, ni el amor para.

No sé si os pueda dar piadoso nombre,

oh manos, que enterráis al muerto amigo,

después que le mató vuestra hermosura.

Que es de ladrón fiel, ya muerto el hombre

no de piedad mas miedo del castigo,

darle en su propia casa sepultura.