- XXXIX - Consideración de lo mucho que el hombre debe a Dios
Si a Dios me debo todo, porque he sido
a semejanza suya fabricado,
redimido por el primer pecado,
¿qué lo podré añadir agradecido?
No fui tan fácilmente redimido
como hecho; que en esto, bien mirado,
a mí me dio a mí propio; y, humanado,
a sí, y a mí, me dio de amor vencido.
Pues si añadió el morir por darme vida,
en este alcance agotaré el guarismo;
mas fueme su piedad tan socorrida,
que porque satisfaga a tanto abismo
de beneficios, se me dio en comida:
y así, por mí, fue paga de sí mismo.