- XXXIX - Dejándose llevar de su pasión seguro de ella

By Luis de Ulloa Pereira

Pensando que el olvido templaría

el ansia del hidrópico ardimiento,

curaba yo mi corazón sediento

con estorbarle lo que apetecía.

Y viendo el daño, que el remedio hacía,

ningún alivio le aplique violento,

esperando que obras el escarmiento

todas las experiencias que sabía.

Y del mal que causaba la belleza,

sin quitar el veneno de los labios,

con la frecuencia conseguí el hastío.

O Lesbia, cuánto debo a mi flaqueza!

Fui con facilidad de tus agravios,

volví con liviandades a ser mío.