- XXXIX - En alabanza de doña Ana Egas que escribió de Felipe
Cipreses, cedros, mármoles, metales
a las más sabias manos remitidos,
bien que dejen los ojos advertidos,
padecerán la suerte de mortales.
Los títulos, y dones celestiales,
el informar del tiempo a los oídos,
el pasar la región de los sentidos,
sustituyendo el cielo a los anales.
Bien que corone por su mano al justo,
a Anarda se remite, y de su plectro
la gloria de Felipe el santo fía.
Por ella es más que por imperio Augusto
pues muestra con la pluma, que su cetro
de reyes ley de súbditos es guía.